Con un rico patrimonio natural, Salmeroncillos es un municipio que limita con Guadalajara, formado por la fusión de las villas de Salmeroncillos de Arriba y de Abajo, que suman poco más de un centenar de habitantes. Ambos cuentan con iglesias románicas de los siglos XII y XIII dedicadas a la Virgen de la Zarza. El templo de Salmeroncillos de Arriba conserva su nave rematada por una espadaña triangular y una pila bautismal románica. Por su parte, la iglesia de Salmeroncillos de Abajo (donde se percibe la estructura medieval de su casco urbano) mantiene pocos elementos románicos ya que fue remodelada en los siglos XVII y XVIII. Resalta la orfebrería que guarda en una custodia de plata repujada.

Todavía sobreviven también tres molinos harineros: el Señor, la Peña y el Prado.